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Lunes, 27 Agosto 2012 07:18

QUÉ GRANDEZA SER TORERO Y LLAMARSE DIEGO URDIALES

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Hay tardes en la que es complicado contar lo que sucede sobre la arena de un ruedo, hay días en los que la espada, los toros, el viento o las circunstancias hacen que los contratiempos parezcan excusas y que todos los elementos se ponen en contra de un torero, pero son ésas y no otras las tardes y los días en los que hay que contar con pelos y señales lo que ha sucedido, porque ésas tardes y ésos días son en los que Diego Urdiales ha ido cimentando su vida como persona y como torero, tardes en las que, lejos de estar mal, dejó patente la senda que se debe seguir para ser una verdadera figura del toreo, una senda que resulta tener demasiados recovecos, demasiados abismos, demasiados desiertos, demasiadas incertidumbres y demasiadas piedras, aunque a veces éstas resulten ser mágicas,  pero una senda, que finalmente y siendo fiel a su concepto cabal, termina por llegar a la grandeza de ver como un torero de nombre Diego Urdiales se consagra  en una tarde completa en la que a cada paso rondaba la muerte y en cada pase resucitaba la verdad silenciosa del toreo.

Hay tardes en las que resulta complicado contar lo que sucede y tardes como la de ayer en la que los adjetivos fluyen apenas sin pensarlos, porque llevan tiempo madurando como los buenos vinos hasta quedar plasmados en crónicas increíbles que quedarán impresas para siempre en las hemerotecas y en la memoria de aquel 26 de agosto de 2012, el día en el que Diego Urdiales se convirtió en Diego Urdiales.

RESUMEN DE PRENSA (Así lo han contado)

-Pablo García Mancha (La Rioja) DIEGO URDIALES SE CONSAGRA EN BILBAO

Diego Urdiales protagonizó una tarde absolutamente memorable ayer en sobre el ceniciento ruedo de Bilbao, una tarde descomunal y de figura máxima del toreo en la que su triunfo y su dimensión fue mucho más allá que el balance de la oreja y la clamorosa vuelta al ruedo, fue el triunfo y la revelación de un concepto inmarcesible y al que jamás está dispuesto a traicionar. Diego Urdiales es sinónimo del toreo desnudo, de esa forma de interpretar (y sentir) el toreo sin el asomo de la más mínima alaraca: se coloca para torear y torea como los ángeles con una lentitud desusada y con un sentido del temple que carece de parangón en estos tiempos inmisericordes de faenas y toreros que parecen clonarse hasta el infinito. Y hacía mucha falta en un año terriblemente duro una tarde así, una tarde que significara el contraste de tantos lotes absurdos y de los malditos pinchazos que han tratado de erosionar su espíritu de gran estoqueador. Ayer, tres toros y tres estocadas, tres victorinos hoscos, duros y berroqueños a los que toreó en cada caso con la técnica medida y la precisión absoluta para exprimirlos en todos y en cada uno de los instantes de la lidia: capotero delicioso y mandón según convenga el caso; recital en redondo y sublime por la izquierda con el sexto, en el que paladeó todos los ritmos del toreo para sacar un manojo de naturales sencillamente descomunales: olés roncos, la música callada del toreo, la gran conmoción de una plaza -la de Bilbao- rota de olés, derretida en la mejor faena de las Corridas Generales ante un victorino reticente y cabrón que no le dio absolutamente nada, apenas cuatro arrancadas consentidas tan sólo por el poder de una muleta recrecida, de seda y de estaño puro a la vez. La corrida fue durísima. Diego Urdiales lidió tres toros por la terrible voltereta que le pegó el segundo victorino a Javier Castaño, un astado sencillamente imposible que ya puso en serios aprietos al torero salmantino en el saludo con el capote. Con el primero, Urdiales dibujó una importante faena que comenzó con un excelente saludo con el capote y que ganando enteros a medida que iba obligando a un toro duro de pelar que se quedaba corto por ambos pitones y al que se pasó por la cintura una y otra vez sin el más mínimo atisbo de duda. En un momento, recibió un volteretón tremendo y libró su anatomía de una cornada segura por los pelos. La faena era de oreja: dio una estocada y el descabello le privó del triunfo. La actuación del riojano sumó enteros con el segundo, al que sometió con el capote desde el principio en una serie de lances mandones con el que se sacó al toro hasta los medios. Con la muleta aplicó toda su ciencia para volver a cuajarlo por derecho a pesar de que el toro no consentía nada y en un arreón lo volteó dramáticamente de nuevo. Los pitones del toro merodearon peligrosamente por su rostro y tras una buena estocada dio una de esas vueltas al ruedo que no se olvidan. Salió el quinto, el mejor de la corrida, y volvió a gustarse con el capote en un quite delicado por delantales que remató con la media verónica más sentida y pulseada de la feria. Un gran toro con el que Bolívar se reencontró con Bilbao y cortó una merecida oreja. Pero quedaba el sexto, y Diego tenía guardados un manojo de naturales absolutamente enterizos con los que hizo crepitar el coso bilbaíno, que coreó al riojano a medida que iba cuajando un faenón de entrega y mérito. Inolvidable el toreo, inolvidable su dimensión y la demostración de que su concepto es irrenunciable.
La plaza de Bilbao se reencontró con el toreo merced a una actuación inolvidable, gracias a un Diego Urdiales que es capitán general en esta ciudad y que ha vuelto a clama por encontrar en el toreo el sitio que se merece. Y con tardes como la de ayer, el de los figurones.

-Gonzalo Ortigosa Yoldi (Opiniónytoros.com) DIEGO URDIALES ES TRASCENDENTAL

Si Diego Urdiales no existiese habría que inventarlo. Si tardes como la de hoy no existiesen habría que inventarlas. Si Cervantes no hubiese escrito El Quijote habría que levantarlo de la tumba para que lo hiciera. Si Velázquez no hubiese pintado Las Meninas habría que abrir su tumba para sacarlo y ponerle a pintar. Si los hechos trascendentales que ocurren no ocurriesen no seriamos seres humanos racionales y con el poder de irradiar nuestra alma y ponerla al servicio de la humanidad. Diego Urdiales ha puesto su alma al servicio de las nuestras, se ha dejado vivir para trascender y hacerse su hueco en la historia de Bilbao; un Bilbao que hoy sí que se escribe con mayúscula. Una capital que ha visto a un torero Trascendental, Único. ...(SEGUIR LEYENDO)

-Covadonga Sáiz Bernuy (Burladero.com) LA IZQUIERDA PRODIGIOSA DEL TOREO

No se puede torear con más verdad, con más torería y más despacio a un Victorino. 15 muletazos para el recuerdo. Un torero de honor, de hombría , de apabullante serenidad y torería. Tras una estocada casi entera en el sitio, Urdiales alzó los brazos emocionado, con lágrimas en los ojos. Y sacó Matías la oreja porque no había duda, ni como presidente ni como aficionado. Se aplaudió al toro y Bilbao se entregó a Urdiales en su vuelta al ruedo, emotiva, sentida, merecida, esperada y ganada. AL final, Diego y Victorino, una historia de amor con final feliz porque no se puede torear mejor a estos toros, y debería reflejarse en el número de contratos de Diego en la temporada de 2013. Verdaderamente....iba a ser uno de Victorino quien le diera Diego de nuevo la oportunidad de revelar una vez más su grandeza y la de una mano izquierda prodigiosa. Y así fue. Y con el corazón en un puño por el miedo pasado y la emoción vivida...hasta el año que viene, Bilbao. ...(SEGUIR LEYENDO)

-Carlos Ilián (Marca.com) ¡QUÉ GRANDE DIEGO URDIALES!

Pero en la tarde del salario del miedo surgió Diego Urdiales para dar toda una antología del toreo más puro y de un valor de centurión. Ya se fajó como un león con el primero, una fiera que hacía hilo y al que embarcó sobre la derecha. El cuarto rebañaba de lo lindo. Pero Urdiales le pudo hasta qure fue cogido. Pero no se amilanó y en el que mató por Castaño se agigantó para bordar el natural y componer una faena de hondura infinita sobre la base del toreo más auténtico. La oreja que cortó no hace justicia al conjunto de los tres toros que mató ayer. Eso era de laureles. (SEGUIR LEYENDO)

-Javier Hernández (Cultoro.com) TRES TOREROS Y UNA PERSONA

El eco, la trascendencia, la respuesta al toreo verdadero es algo que le cuesta a Bilbao, tan aplaudidor otras veces al banal molinete de filigrana, al chicotazo o al pingüi. La faena de Urdiales encontrará ese eco con el paso del tiempo, con el poso, una vez masticada y analizada. Ese menudo riojano que gustó de pasarse cerca al que dejó Castaño, al más serio de los Victorinos. Que lo chocó, lo dominó y lo enceló con los flequillos de su seductora muleta para ponerlo en ritmo lento y torear abandonado en naturales eternos. Era el toreo eterno en una tarde de toros para los hooligans del toro. Una estocada corta en las agujas y una oreja que saben a dos. O nada, porque lo mismo da el sabor de un trozo de carne con pelos cuando se ha hecho, sentido y paladeado el toreo.    ...(SEGUIR LEYENDO)

-Patricia Navarro (La Razón) TARDE SÓLO APTA PARA VALIENTES

Lo mejor estaba por llegar. Quién lo diría. Diego Urdiales se inventó toro y oreja. El Victorino que cerró plaza iba y venía sin humillar. La cara alta, la entrega justa y la incertidumbre integrada en el muletazo. Tragó una barbaridad. Se puso a torear por la izquierda con la misma pureza que si tuviera en frente a un toro de bandera. Y no era el caso. Fue creando ante el expectante público un trasteo de una dimensión apabullante. Convencidos todos. Rendidos de nuevo a Diego Urdiales. Se perfiló a matar. Hizo la suerte quizá en dos tiempos y el premio fue sólido y definitorio. No había sido una tarde más. Era sólo apta para valientes y toreros buenos. ...(SEGUIR LEYENDO)

-Jon Mújika (Deia) UN ROBLE ENTRE LAS MALAS HIERBAS

Abiertas las puertas del infierno, Diego Urdiales se empeñó en tocar el cielo con sus manos. Lo logró durante toda la tarde, en una actuación redonda y soberana con la que se sobrepuso a la noche negra de los vitorinos, alumbrándola con los faroles de su capa, su muleta y un par muy buen puesto allá donde debe. Toreó toda la tarde Diego como si él fuese el elegido, el hombre encargado de andar sobre las turbulentas aguas de los vitorinos, que llegaron hasta Vista Alegre cargados de maldad, como si fuesen una jauría de perros rabiosos o los cuatro hijos de Satán. Y vaya si anduvo. O más se mantuvo firme de pulso, con un corazón de león que le boxeaba en el pecho a cada dentellada de sus dos toros -ambos hicieron presa en él, el cuarto de la tarde llegando incluso a golpearle con el pitón en el rostro antes de que le arrancase una tanda de naturales tan agónicos y vibrantes que provocaron, incluso, una suave nevada de pañuelos...-, no para que se acuartelase en sus trincheras sino pidiéndole más, siempre un paso más. Visto así puede decirse que Diego Urdiales toreó por co...razones. Él era un roble entre las malas hierbas, un faro en medio de la tempestad cuando la corrida se antojaba una visita trepidante a la casa de los horrores. ...(SEGUIR LEYENDO)

-Álvaro Suso (El País) UN BUEN FINAL

Urdiales tuvo que matar tres victorinos. Complicados, de los de jugarse la vida de verdad. De los de llegar a la habitación rendido, reventado por el esfuerzo. En el primero pudo respirar algo más, porque el animal tuvo momentos de entrega, pero el de Arnedo dio dos tandas de naturales en el sexto en las que se jugó la vida en cada muletazo. Un natural de aquellos vale por treinta de los de otros días, de esos que estilan las figuras. Ayer nadie se puso bonito, ayer se jugaron la vida en faenas de importancia. Un año más Urdiales toca pelo en Bilbao y fue despedido aclamado por sus tres faenas en las que se arrimó con valor y supo recetar derechazos templados como hizo en el cuarto. ...(SEGUIR LEYENDO)

-C.R.V. (Mundotoro.com) EL ARCO IRIS

Tremendo el toreo, impecable, que dio una vuelta al ruedo cuando ya debía llevar dos orejas en su contabilidad. Pero la logró del sexto, el toro de mayor volumen y cuajo, de embestida corta, no más allá del embroque, y sin humillar. Paciente de nuevo, con una colocación exacta y a la medida del toro leyendo la altura para ponérsela perfecta en los cites. Cada arrancada fue aprovechada para componer, abrir, prolongar, a más siempre, a veces con la zurda sin tocar, nada más vuelos y brazo suelto. Al natural, superior, en toda la tarde, grande. ...(SEGUIR LEYENDO)

-Zabala de la Serna (El Mundo) DE FIERAS CORRUPIAS, HOMBRES Y TOROS

Urdiales cruzó la delgada línea roja con un cuarto victorino se que se hacía el dormido en el caballo y en las suertes. Sabor añejo de Diego el de Arnedo en la parada genuflexa en lances poderosos de lidia antigua. Conscientemente Diego Urdiales se jugó la vida a puro huevo. Hasta que, ofrecida la izquierda, cobró el tributo que el toreo tantas veces exige: un volteretón, los pitones zigzagueando su cabeza contra el ruedo, inmóvil el torero, sin rodar, sin posibilidad de escape, minutos eternos. Enterró la espada, la pañolada no cuajó como debía y la vuelta al ruedo supo a gloria conquistada.

Urdiales volvió a ofrecer una dimensión cabal con el sexto que mataba por Castaño. Un tío toro y un tío el torero. Halló las teclas precisas para que los viajes manejables y matizables encontraran la muleta puesta y presente siempre, pues su embestida tendía a nunca terminar de humillar. Toreo del que no pasa de moda ni atiende a las modas. La zurda elevó la temperatura con el corazón templado. Superiores los naturales, el encaje, la colocación, la espera. Por fin caía el trofeo perseguido en una Semana Grande que incorpora su nombre al palmarés de los escritos en letras de oro.

-Javier Villán (El Mundo) LA ESTRATEGIA DEL CAZADOR

El corazón seco y salvaje de Urdiales se impuso a la fiereza de los victorinos, que estuvieron a punto de partirle la madre. Hace pocos años, Diego vagaba por esta galería de periodistas. Quizá soñaba con tardes como ésta, con infiernos de gloria como el de la oreja del sexto. Esas tandas de naturales añejos y de aromada solera tardarán en verse en las plazas de Iberia. No creo que esto lo aprendiera de los periodistas, porque de los periodistas nada bueno se puede aprender. Pero es cierta una cosa: cada peripecia de Diego se siente en estos palcos como algo propio; no te fies, Diego, pero es verdad.

-Andrés Verdeguer (Cornadas para todos blog) DOS INSONDABLES MISTERIOS, FRENTE A FRENTE

Urdiales cerró la tarde y feria con 'Pachuqueño', que tendría que haber sido el segundo de Castaño. El destino de las embestidas no regaladas se repetía. Esa forma de llegar, exponer y de una caricia con la bamba o la panza traerse atrás a la cadera quebrando sólo ligeramente la cintura una embestida sucedió por el izquierdo cuando el derecho había renegado. Toro muy zancudo y de poco descolgar o más bien nada, se tragó tres series al natural inventadas que fueron un milagro de pura torería. A la desgana del Victorino, el empaque de Urdiales sin aditivos que hasta renegó de la musiquita de Matías --quien por cierto tampoco estuvo al nivel de semejante tarde de toreo, torería y las emociones de la casta--. La muleta a la altura del toro, primero, para acabar sacádole la muleta por debajo de la pala y bajarle un par de palmos la gaita: la magia del toreo, la estocada y la emoción de la sentida torería que se ha dejado la piel. ...(SEGUIR LELYENDO)
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