Friday, 23 July 2021 19:20

GRAN TARDE DE DIEGO URDIALES EN SANTANDER

Foto: Arjona (Lances de Futuro) Foto: Arjona (Lances de Futuro) Foto: Arjona (Lances de Futuro)

Diego Urdiales ha brindado una gran tarde a los aficionados que casi  llenaban el aforo permitido del coso de Cuatro Caminos de Santander. Cortó una oreja a su primero y recogió una gran ovación desde el tercio del que hacía cuarto.

Inició Urdiales la faena al segundo de la tarde intercalando ayudados por alto y por bajo, todo ello con despaciosidad, que fue la tónica general de la faena. El de la Ventana del Puerto no admitía series largas y así lo entendió el de Arnedo, siempre bien colocado y presentando los engaños con pureza y naturalidad para interpretar series cortas pero intensas. Las dos últimas series, una al natural y otra por el derecho, elevaron la temperatura de los tendidos por su profundidad y su torería. La estocada entera hizo doblar al toro y el riojano paseó la primera y a la postre única oreja de la tarde.

Su segundo de El Puerto de San Lorenzo se vino abajo en el último tercio, pero Urdiales no cejó en su empeño y lo exprimió al máximo por la vía del temple y la colocación. De nuevo la espada entró hasta la bola y recogió una gran ovación desde el tercio.

 

ASÍ LO HAN CONTADO


URDIALES CONQUISTA SANTANDER CON UNA FAENA BELLA Y SENCILLA

Jesús Rubio en larioja.com

Santander fue este viernes punto de reencuentro de muchos aficionados riojanos que buscaron en esta plaza del norte una vía para sentir el toreo. Peregrinamos a Cuatro Caminos ante el reclamo de uno de los carteles estrella de la temporada. Los primeros compases de Urdiales con el capote a su primero fueron fríos. El de Arnedo trató de fijar la embestida de un toro que salió abanto de chiqueros. Con pases por alto y a dos manos lo recibió con la muleta a ras de tablas, un prólogo añejo antes de formar faena en los medios.

Urdiales tomó la franela con la diestra, y con ella tiró de un toro que comenzó a quedarse corto pronto. Supo esperar. Fueron tandas breves, dando tiempos y forma. Muy inteligente, buscando el ritmo. Y en ese compás de toreo suave y cuidado, el toro tomó aire y regaló dos series en las que embistió con brío y le permitió a Urdiales dejar muletazos largos y muy toreros. Fue una obra sencilla, trabajada, y en la que hubo pasajes de hondura en el toreo fundamental. Cuadró al animal y tras una estocada cortó una oreja.

Desentendiéndose de los capotes y algo asustadizo salió el segundo de su lote, el de El Puerto. Tardó en meterlo en los vuelos, pero lo bregó bien y buscando los terrenos lo consiguió. Hubo verónicas muy serias en ese recibo largo que cerró en los medios con una bonita media. Lo intentó con la muleta a diferentes alturas, pero el animal no rompió. Tomaba los vuelos sin clase ni entrega, y aquello fue misión imposible.

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URDIALES, ROTUNDO SE LLEVA LA TARDE DEL ARTE

Javier Cámara en NueveCuatroUno.com

 

Imponía el cartel. Como lo hizo el paseíllo que, después de roto, hubo de detenerse para mostrar respeto y honor al himno nacional. A la derecha Urdiales, en el centro Aguado y más allá Morante. El cartel soñado, o uno con los que se fantasea. Todo un examen para el torero de Arnedo. Examen de Arte, se entiende. Y Urdiales no solo aprobó, sacó nota. Nota muy alta. Se licenció en Arte hoy el riojano, si es que aún no lo estaba. Y todo, delante de la cátedra del toreo de pinturero del presente: Morante y Aguado. Toma ya.

Abanto de salida, le costó a Diego fijar las embestidas del que hizo segundo. Derribó en un primer encuentro y Urdiales lo volvió a colocar en suerte con suma facilidad. Se lució Óscar Bernal esta vez con la puya y el de la ‘Ventana del Puerto’ sacó pies en banderillas. Galopó al mismo ritmo que iban apareciendo las buenas expectativas. Urdiales lo vio y brindó al público. Toreo a dos manos por alto en un inicio que ayudó a que el animal se definiera. Mejor por el derecho. Más largo y con mayor profundidad. Hasta se llegó a rebozar por ese pitón en dos de estos lances cautelosos. Pronto y en la mano. La franela en la diestra; no terminó de romper el toro en esa primera serie salpicada con molinete y trincherilla. Torerísimos ambos.

La noble condición de ‘Parasolillo’ empezaba a despuntar. Hubo naturales ahora de gran enjundia, mejor trazo y superior temple. De uno en uno, pero dentro de una serie magistral. Porque Urdiales supo dar un brevísimo tiempo entre muletazo y muletazo. Casi inapreciable. Por lo corto y porque siempre se quedó bien colocado. Ni un paso tuvo que perder. La figura siempre encajada. El mentón hundido y el medio pecho al toro. Colosal el de pecho y otra vez al pitón bueno. Ahora, con el toro rendido, ya mejor. La última tanda en redondo, monumental. Temple, hondura, trazo y mando. ¡Qué lección!

Fueron no más de veinticinco muletazos. Todos con sentido. Cada uno con un porqué. Y la estocada arriba. ‘El que quiera más, que venga mañana’, ya lo dijo Belmonte. Y mañana habrá más, en la francesa Mont de Marsan. Seguro.

La cuadrilla de Urdiales rayó la perfección en el quinto. Soberbio Manuel Burgos a caballo. Majestuoso el temple y la largura del capote de ‘El Víctor’. ‘Pirri’ y Tirado brillaron con los palos y saludaron. Pero ‘Cantillano’ acusó la querencia y apretó hacia los adentros hasta que se vino abajo, que no fue muy tarde. Entendió Urdiales a su enemigo y estuvo muy por encima de él. Colocación, valor, temple y decisión. Gran ovación al que se acababa de licenciar en esto que llaman arte.

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